“Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá.Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.”

Mateo 7: 7

           Si tomamos este texto en su literalidad, deberíamos vivir una vida sin problemas, sin enfermedades, sin dolores, sin tristezas y además, con todo aquello que queremos para satisfacernos… ¿Verdad?

           Entonces, es inevitable preguntarse, ¿Por qué no es la realidad que vivimos?

           Quizás un texto en el libro de Santiago pueda darnos un poco más de luz sobre esta situación:

“Y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal, pues lo quieren para gastarlo en sus placeres.”

Santiago 4: 3

           La segunda frase de esa oración es clave: “pues lo quieren para gastarlo en sus placeres”.

           Hace unos días escuché un ejemplo clarificador:

-Imaginen que reciben una invitación, de la Biblioteca más grande del mundo para sacar todos los libros que quieran, de manera gratuita y sin limitaciones. Pero ingresas a la misma, y a la persona encargada le pides una hamburguesa y una gaseosa… Definitivamente no recibirás aquello que solicitas.-

           El reino de los cielos se asemeja a esta situación. Muchas veces nos acercamos a Dios pidiendo, buscando y llamando por cosas diferentes de las que Él nos ha ofrecido. Tenemos delante de nosotros un banquete de cosas espirituales pero nuestra naturaleza muchas veces nos hace pedir cosas para satisfacer deseos carnales.

           Por ejemplo; nos ofrece PAZ: “Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo.” Juan 14: 17.

           AMOR INCONDICIONAL: “Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!” Romanos 8: 38 y 39.

           CUIDADO Y COMPAÑÍA: “Yo te guiaré continuamente, te daré comida abundante en el desierto, daré fuerza a tu cuerpo y serás como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta el agua.” Isaías 58: 11

           VIDA ETERNA Y SALVACIÓN: “Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.” 1º Pedro 2: 24

           Estos son algunas de las múltiples “ofertas” por llamarlas de algún modo que encontramos en la Palabra. Podemos ir por ellas, podemos pedirlas, buscarlas y llamarlas!

           Dios ha puesto un camino de antemano para que andemos por él, tal como menciona en Efesios 2:10. Busquemos y llamemos por ese camino. Andemos siguiendo el ejemplo del Maestro: Buscando la voluntad del Padre.

           Pidamos la dádiva espiritual que Dios nos ofrece, busquemos la voluntad del Padre y llamemos a la única puerta de acceso a Dios: Jesucristo… el resto vendrá por añadidura porque incluso, tenemos una afirmación contundente y hermosa de nuestro Creador:

“… porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan.” Mateo 6: 8 (b)

           La clave es saber QUÉ pedir, QUÉ buscar y QUÉ llamar…